



Este recinto es un pilar del turismo religioso, pues se trata de la primer edificación religiosa en el estado; la primera piedra fue colocada en el año de 1535 y se ubica en la zona más antigua de la ciudad.
Su preciosa presentación churrigueresca y la gran portada de cantera con puerta mudéjar, está enmarcada por la hermosa talavera, lo que se vuelve un deleite aún desconociendo de arquitectura y diseño.
El estilo del edificio es barroco novohispano y en su interior yace el cuerpo momificado del beato San Sebastián de Aparicio, el santo de los transportistas. Así que si deseas bendecir tu automóvil, disfrutar de la cultura que este reciento encierra y seguir descubriendo Puebla, este es un punto a conocer.