



Es el primer altar que se erijió en honor a la nacionalidad en México y en el continente Americano. Fue realizado por el maestro colombiano Rómulo Rozo.
El gran monumento puede ser visto en la tercera glorieta del Paseo de Montejo enclavada en la blanca ciudad de Mérida. Es un hemiciclo que coincide con el eje de esta gran avenida. En el centro de su círculo se determina la alineación de la figura principal, una escultura de 14 metros de altura con faz de mestiza reciedumbre mirando hacia el sur, llevando en su seno el fuego sagrado de la vida.